La escalada de las tensiones comerciales ha cambiado el panorama macroeconómico mundial desde el mes de enero del presente año. En efecto, desde comienzo de año el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras entidades han realizado ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento de la economía mundial, un descenso más lento de la inflación, mayor incertidumbre por los cambios en la política comercial, por los conflictos en medio oriente y en Ucrania, así como por el alto costo en el financiamiento debido a la postura de los bancos centrales, de mantener las tasas de política en niveles relativamente altas.
De esta manera, en el mes de abril FMI realizó una fuerte revisión a la baja, respecto a las previsiones de enero, reduciendo las proyecciones de crecimiento de la economía mundial de 3,3% a 2,8% para los años de 2025 y 2026 No obstante, en la revisión efectuada en julio por parte de la entidad, moderó su pesimismo y proyectó una expansión para 2025 de 3,0% y para 2026 de 3,1%
Así, el pronóstico para 2025 es 0,2 puntos porcentuales más alto que el pronóstico de presentado en abril en el informe de
Perspectivas de la economía mundial (WEO) y 0,1 puntos porcentuales superior al de 2026.
Esta revisión refleja por una parte unas tasas efectivas de aranceles más bajas que las inicialmente proyectadas, en virtud de las constantes revisiones por parte del presidente Trump en las propuestas de arancel a China, India, México, la Unión Europea y otros países de América Latina y el Resto del mundo; así como una mejor gestión en el financiamiento que se tradujo en un menor costo relativo de los recursos de crédito
En cuanto a la inflación se prevé una mayor persistencia debido al ajuste arancelario, incluso en varias economías se prevé una tendencia al alza, como es el caso de Estados Unidos y en algunos países de América Latina y Europa. Sin embargo, la entidad mantuvo la proyección de 4,2% para 2025 y de 3,6% para 2025, efectuada en abril a pesar de grandes diferencias entre las economías.
En la revisión de julio, la principal recomendación del FMI, el Banco Mundial y otras agencias, es el restablecimiento de la confianza, una mejor planeación y previsibilidad y la sostenibilidad de la deuda y las finanzas públicas.
Según la última entrega a finales de julio, los riesgos derivados de mayores aranceles efectivos seguramente se traducirán en menos crecimiento y más inflación. Ello sumado a la incertidumbre por la posible entrada en vigor de varios de ellos con países claves en materia de suministro de materias primas como el acero. “Por otra parte, las tensiones geopolíticas derivadas de los conflictos en medio oriente, en Ucrania y las posibilidades de ataques de Irán, conllevarán a perturbaciones en las cadenas de suministro mundiales y a impulsar al alza los precios de las materias primas”.
Por otra parte, se resalta que el aumento en el déficit fiscal de las grandes economías se va a constituir en un canal de aumento en las tasas de interés y a elevar sus spread y deterioro en los balances de los países que tienen importantes niveles de deuda como es el caso de algunas economías de América Latina. Esta situación, conllevará a procesos de ajuste más lentos de lo esperado. Sin embargo, es necesario la adopción de políticas orientadas a generar confianza, a diversificar las economías y la necesidad de la consolidación de un marco de política que apoye la sostenibilidad de la deuda, la estabilidad financiera y la reducción de la inflación.
Después de estas revisiones, las economías avanzadas pasarían de crecer un 1,8% en 2024 a 1,5% en 2025 y a 1,6% en 2026. En este grupo se encuentran, EE. UU. que crecería un 1,9% en 2025 y 2,0% en 2026, con lo cual pierde dinamismo frente al incremento de 2,8% de 2024 y bajando su proyección 0,8 p.p. con respecto a la proyección de enero.
Canadá, mantiene su crecimiento en de 1,6% en 2025 y aumenta a 1,9% en 2026; Japón por su parte aumenta su crecimiento de 0,2% en 2024 a 0,7% en 2025 y a 0,5% en 2026, finalmente, el Reino Unido, mejora su proyección de crecimiento con respecto a 2024, al pasar de 1,1% a 1,2% en 2025 y a 1,4% en 2026. No obstante, estas economías experimentan reducciones en sus proyecciones con respecto a las de enero.
Para la Zona Euro, se proyecta una reducción leve (de -0,2 p.p.) en su proyección de crecimiento para 2025, pero se mejora su crecimiento en 0,1 p.p. en 2025 respecto a 2024 (0,9 %). En 2026, este conjunto de países aumenta a 1,2%.
Las economías emergentes y en desarrollo, también se verán desaceleradas ligeramente con respecto a 2024, teniendo en cuenta que, en 2025, se expanden a una tasa de 4,1%, inferior en 0,2 p.p. respecto a 2024, y continuarán desacelerándose, creciendo 4,0% en 2026.
Dentro de este grupo, se destaca China con un crecimiento en 2025 de 4,8% y 4,2% respectivamente. India por su parte, proyecta un crecimiento de 6,4% para este año y el próximo.
En el caso de las economías de América Latina y el Caribe, el crecimiento proyectado para 2025 y 2026 es de 2,2% y 2,4% respectivamente. Brasil de reduce su crecimiento en 1,1 p.p. en 2025 respecto a 2024, al crecer solamente 2,3% y en 2026 la proyección es de 2,1%. México crecerá en 0,2% y en 2026 el crecimiento sería de 1,4%, debido a que se prevé que, el efecto de las medidas del presidente Trump solo tendrán efectos en 2025.
A pesar de la guerra del Medio Oriente, el grupo de países de esta región y Asia central acelerarían su crecimiento de 2,4% en 2024 a 3,4% en 2025 y a 3,5% en 2026, debido a la posible desescalamiento del conflicto en lo que resta del año.
Para 2025, el FMI espera que la inflación mundial siga bajando, pero a un ritmo un poco más lento de lo que se esperaba en enero. En este contexto, las proyecciones de abril indican que la inflación mundial bajaría a 4,2% en 2025 y a 3,6% en 2026 (antes 3,5%). Pese a que la revisión general no fue fuerte, hubo “notables revisiones al alza para las economías avanzadas (especialmente para EE. UU y Reino Unido) y ligeras revisiones a la baja para las economías de mercados emergentes y en desarrollo en 2025.” Con ello se espera que las economías avanzadas lleguen a una inflación de 2,2% (promedio año) en 2026, mientras que en las economías emergentes y en desarrollo bajaría a 4,6%.
Para América Latina y el Caribe la revisión de las proyecciones de inflación fue a la baja para el promedio de la región, donde “las revisiones al alza de Bolivia, Brasil y Venezuela se han visto compensadas por revisiones a la baja de Argentina y otros países”.
De acuerdo con lo anterior, la inflación descendería de un valor de 12,1% observado en diciembre de 2024, a 5,8% a fines de 2025 y a 4,4% en 2026. En este contexto, se espera que Perú mantenga su inflación en 2% en 2025 y 2026 y que Chile y Colombia la bajen a cerca de 5,0% y 3,6% a fines de 2025 y 202. En el caso de Brasil, se espera que la inflación suba en 2025, del 4,8% observado en 2024 a 5,3% al cierre de 2025, pero que retome una senda decreciente en 2026, alcanzado un 3,9% a finales de año.
En conclusión, las nuevas proyecciones “reflejan en gran medida los efectos directos de las nuevas medidas comerciales y sus efectos indirectos a través de los efectos de contagio de los vínculos comerciales, el aumento de la incertidumbre tanto en materia económica como en la geopolítica y mayor deterioro en la confianza.” En este contexto es necesario continuar con las reformas estructurales para promover mayor sostenibilidad en las finanzas públicas complementada con la búsqueda de oportunidades de diversificación comercial”.
En Colombia, en el segundo trimestre del año 2025, el PIB real creció 2,1% con respecto al mismo período de 2024 producto de menores términos de intercambio y de un desempeño más bajo que el esperado en el sector de construcción de vivienda. Con este resultado, el crecimiento en lo corrido del año el crecimiento se ubica en 2,5%.
El resultado es producto de un crecimiento de la demanda interna, la cual creció 4,2%, gracias al aumento de 3,8% en el consumo total (3,7% en el consumo de hogares y 3,9% en el consumo del gobierno), y 6,4% en la inversión total.
Las actividades económicas que más contribuyeron positivamente al crecimiento del PIB fueron: el comercio al por mayor y al por menor que crecieron en 5,6% (contribuyendo con 1,1 puntos porcentuales a la variación anual); la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca que creció 3,8% (contribuyendo con 0,4 puntos porcentuales a la variación anual); y los servicios de la administración pública en defensa, salud y educación, que aumentaron en 1,8% (contribuyendo con 0,3 puntos porcentuales a la variación anual).
Por el contrario, los sectores que contribuyeron negativamente al crecimiento fueron minas con una caída de -10,7% contribuyó con -0.5% y construcción que se contrajo en -3,5% y contribuyó con -0,2%. En síntesis, los sectores con contribuciones positivas llevaron el crecimiento a 2,75% pero las contribuciones negativas le restaron al crecimiento cerca de 0,7%.
Por su parte, el mayor crecimiento de la industria junto con la agricultura y la recuperación del consumo aceleraron el crecimiento de las importaciones de 9,7%, principalmente de materias primas y, por el contrario, la caída en los precios del petróleo y del carbón sumado a la caída en los volúmenes hicieron que las exportaciones se contrajeran en -1,6%. El desempeño, notable de las exportaciones no tradicionales que en lo corrido del año vienen creciendo (13,4%), cuyo resultado se explica por la dinámica de las manufacturas y los bienes -agropecuarios, alimentos y bebidas- al reportar crecimientos del 4,1% y 36,5 % respectivamente.
En lo corrido del tercer trimestre se han publicado cifras que muestran una evolución favorable de la economía tanto en empleo como en crecimiento, y que consolidan el desempeño de lo corrido de 2025. Por ejemplo, el ISE tuvo un incremento de 4,14% anual (desestacionalizado) acumulando una variación desestacionalizada de 2,78% en lo corrido del año. Se destaca el desempeño de las actividades financieras y de seguros que crecieron 6,32% (desestacionalizado) y las actividades secundarias donde se encuentran la industria y la construcción, que repuntaron con un 4,07% (desestacionalizado), siendo el mayor crecimiento para este rubro en lo que va del año.
En segundo lugar, en julio, la producción industrial repuntó, con un crecimiento de 5,8%, que es el más alto en 34 meses, permeando 32 de las 39 ramas del sector y 11 de los 14 departamentos del país. Este incremento fue jalonado por las ventas, que también se aceleraron para alcanzar una variación de 6,4%, indican que la recuperación manufacturera se está consolidando. De otro lado, el comercio al por menor siguió repuntando en julio de 2025 con un crecimiento de 17,9% anual y de 21,8% al excluir los combustibles. Estos, son los crecimientos más altos en dos años y solo se comparan con los altos crecimientos de 2022.
Así mismo, en medio de las turbulencias internacionales en el ámbito de la política comercial, las exportaciones colombianas reportaron una contracción del 4,1%, por efecto principalmente de la caída en los términos de intercambio.
En julio marcó un punto alto: se licenciaron 2,09 millones de m², 44,4% más que un año atrás. El acumulado del año avanza a doble dígito (25,3%), aunque el saldo de doce meses sigue rezagado (-4,6%), señal de una recuperación aún incompleta.
La inflación acumulada en los últimos doce meses a agosto fue de 5,10%, subiendo levemente frente al 4,9% observado en julio. Los grupos que más contribuyeron a la inflación fueron la vivienda y los alimentos. Por su parte, el desempleo se sitúa en 8.6% y en línea con el crecimiento del empleo en un 1,7%, lo que representa la generación de más de 393 mil puestos de trabajo.
Este informe de seguimiento económico recoge cifras y perspectivas de la situación de los diferentes sectores productivos de la economía colombiana, tomando como referente la situación de la economía mundial y las perspectivas que para ella se tienen. Se exponen detalladamente los factores positivos y negativos que afectan a cada uno de estos sectores y busca ser un instrumento de consulta para aquellos que pretendan entender la evolución de la actividad económica mes a mes. Como ingrediente final, se presentan las proyecciones de crecimiento para 2025 para cada uno de los grandes sectores.