Septiembre de 2024
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En el segundo trimestre de 2024, el PIB tuvo un crecimiento de 2,1% anual, que es el resultado más alto en cinco trimestres. Este crecimiento vino de la mano de una mayor demanda externa, así como del repunte de la demanda interna que creció por primera vez en 6 trimestres, dado el impulso de la inversión y el consumo.
Por su lado, julio mostró que la dinámica de la economía sigue repuntando, con una variación del ISE de 3,7%.
Con ello, la actividad económica alcanza una expansión de 1,9%, en lo corrido del año, jalonada tanto por la demanda interna como externa, así como por el sector agropecuario y las actividades de administración pública y las asociadas a la recreación.
Para 2024, las expectativas de crecimiento tanto de los agentes privados encestados por Fedesarrollo, como de agentes públicos (como el Banco de la República y Ministerio de Hacienda), coinciden en que el crecimiento económico sería de 1,8%, aunque el ministro de hacienda ha mencionado que la expansión económica podría alcanzar incluso un 2%.
Pese a que este resultado significaría una mejora frente al crecimiento de 2023 (0,6%), el mismo se ubicaría por debajo de lo proyectado por el FMI para el promedio mundial (2,3%), pero a la par del de América Latina y el Caribe (1,9%).
Por su parte, se tiene que más allá de los vaivenes de cada mes, la inflación ha mostrado una tendencia predominantemente a la baja en lo que va de 2024, llegando en agosto a 6,1%, donde la inflación básica se ha mostrado firmemente decreciente mes tras mes, para alcanzar un valor de 5,5%. Al igual que en la mayoría de los países del mundo, el descenso en la inflación básica ha sido liderada por la inflación de bienes, ya que la inflación por servicios tiende a bajar más lentamente por el fenómeno de indexaciones.
En lo que queda del año, el Banco de la República espera que la inflación siga descendiendo para cerrar 2024 en 5,7%. Por su parte, los agentes del mercado, consultados tanto por Fedesarrollo como por el Banco de la República, redujeron sus expectativas en el último mes y esperan que la misma ronde el 5,6%. Además, todas las proyecciones coinciden en señalar que la inflación retornará al rango objetivo en 2025, al igual que varios otros países emergentes y en desarrollo.
En consonancia, los agentes esperan que la política monetaria sea cada vez menos contractiva y anticipan que la tasa de política baje a 8,7% al cierre de año.
Pese al tono positivo de los resultados en términos de crecimiento e inflación y de lo que se espera de estas variables para fin de año, los indicadores de confianza de agosto se muestran a la baja, con caídas en los niveles de expectativas en la mayoría de los casos.
En este sentido, la confianza del consumidor de Davivienda bajó frente a sus valores de julio, coincidiendo con la medición de Fedesarrollo, que muestra un deterioro en la confianza de los hogares, tanto por su situación actual como por sus expectativas.
Lo anterior se suma a las encuestas empresariales que arrojan un descenso en la confianza, pero con matices. Así, según las mediciones de Fedesarrollo la caída en la confianza comercial e industrial involucra una baja en las expectativas de (vs. un avance en la situación actual o de los pedidos), mientras que en el PMI de Davivienda se ve un retroceso en los pedidos, pero una mejora en las expectativas de ventas futuras.
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