Mayo de 2025
En mayo de 2025, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en -3,8%, lo que representa un aumento de 4,8 puntos porcentuales frente a abril (-8,6%) y de 10,3 p.p. frente al mismo mes de 2024 (-14,1%). Este repunte consolida la tendencia positiva iniciada en marzo, con mejoras tanto en la percepción actual de los hogares como en sus expectativas para el próximo año. A pesar de mantenerse en terreno negativo, el indicador sugiere una recuperación gradual del ánimo de consumo, en un entorno de inflación moderada y señales de estabilización en el mercado laboral.
El avance del ICC estuvo impulsado por una mejora conjunta en sus dos componentes: el Índice de Expectativas del Consumidor (IEC), que subió de -6,6% a -1,7%, y el Índice de Condiciones Económicas (ICE), que pasó de -11,6% a -6,9%. Esta evolución refleja un entorno más favorable para la toma de decisiones, aunque todavía persisten señales de cautela. A pesar de ello, el balance negativo de los últimos meses, indica que la percepción sobre la situación actual del país y del hogar persiste en un terreno frágil, lo que indica que el repunte aún no se traduce en un cambio estructural en el bienestar percibido.
Aspectos clave
Por componentes, el ICC mejoró gracias a los avances tanto en expectativas como en condiciones actuales. El IEC subió 4,9 p.p. hasta -1,7%, y el ICE aumentó 4,7 p.p. hasta -6,9%, reflejando un mayor optimismo hacia el futuro y una percepción menos negativa sobre la coyuntura económica.
Por ciudades, la confianza aumentó en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga, con avances de entre 5,2 y 11,8 p.p., mientras que Cali fue la única capital donde se registró un retroceso (-3,3 p.p.). Estos resultados muestran una recomposición territorial, donde la recuperación es más visible en ciudades con mayor dinamismo comercial o ajuste previo de expectativas.
Por nivel socioeconómico, el estrato bajo lideró la recuperación con un avance de 8,5 p.p., seguido por el estrato medio (+1,9 p.p.). En contraste, el estrato alto cayó 5,4 p.p., lo que podría reflejar una mayor percepción de incertidumbre financiera y fiscal entre los hogares de mayores ingresos.
Por tipo de bienes, la disposición a comprar vivienda aumentó 3,7 p.p., la de vehículos 9,9 p.p., y la de bienes durables de menor valor, como electrodomésticos, 6,5 p.p. Esta mejora transversal apunta a una leve reactivación del consumo, favorecida por expectativas más positivas y menores tasas de interés, aunque persisten restricciones de acceso al crédito y una recuperación desigual entre ciudades y grupos poblacionales.