Junio 2025
En junio, el área total licenciada se ubicó cerca de 2,03 millones de m² y creció con fuerza frente a un año atrás (46.5% variación anual). Vivienda explicó la mayor parte (1,49 millones de m²), con 66,3% en No VIS y 33,7% en VIS, y un sesgo hacia proyectos multifamiliares. El segmento no residencial alcanzó 539 mil m² y volvió a terreno expansivo, compensando el bache de mayo. En lectura trimestral, el 2T mostró una recomposición hacia vivienda y una mejora gradual del no residencial, coherente con una rotación de inventarios más ágil y campañas comerciales de mitad de año. En el acumulado enero–junio, el área licenciada avanzó frente a 2024, con Bogotá D.C. y Antioquia como ejes tractores y aportes relevantes de Santander y Valle del Cauca; no obstante, la tendencia de doce meses aún refleja rezagos en varios destinos, especialmente no residenciales.
Desde el frente empresarial, los indicadores del gremio reportan una moderación de la demanda efectiva en junio: Camacol registró descensos anuales en iniciaciones y ventas tras un inicio de año más dinámico, mientras los lanzamientos perdieron tracción. Esta señal sugiere que, aunque el licenciamiento repunta, la materialización en obra y comercialización sigue ajustando tiempos y secuencias, con énfasis en proyectos que ya tenían cierres financieros y en segmentos con mejor absorción. En paralelo, la disposición de los hogares a comprar vivienda mejoró frente a mayo y alcanzó su mejor nivel desde 2023, pero aún permanece en terreno negativo y con heterogeneidad por ciudades, lo que acota la velocidad de transmisión hacia ventas.
Del lado de la política pública, la continuidad operativa de Mi Casa Ya y la ejecución de subsidios han sostenido el piso de la VIS en el semestre, mientras el descenso gradual de tasas de interés ayuda a recomponer la intención de compra y los cierres financieros, especialmente en vivienda media. Para el resto de 2025, el sector parte de un nivel de licenciamiento más alto que el de 2024; su consolidación dependerá de mantener la ejecución oportuna de subsidios, preservar condiciones de crédito compatibles con cronogramas de obra y avanzar en normalización de trámites territoriales. Con esas condiciones, el sesgo del segundo semestre sería de continuidad en vivienda y de recuperación paulatina en no residenciales, con diferencias marcadas por ciudad y tipo de proyecto.