El DNP sienta bases para la planificación de las metrópolis del futuro

28/10/2014 12:00

​Ante el acelerado crecimiento urbano que viene registrando el país en los últimos años y para atender las demandas de servicios públicos y sociales de las aglomeraciones urbanas, el DNP definió los lineamientos de planificación de las ciudades del futuro.

- En el 2050 la población que vivirá en centros urbanos llegará a 52,6 millones de habitantes. 

- Las ciudades son el motor del crecimiento económico del país: El 85% del PIB nacional se genera en las ciudades. 

- Hoy, tres de cada 4 colombianos vive en centros urbanos. El CONPES consolida Sistema de Ciudades en Colombia.  

Las bases están consignadas en la Política Pública para Consolidar el Sistema de Ciudades en Colombia, aprobada por el CONPES, y que toma a las ciudades  como el motor del desarrollo económico, social y ambiental del país y sus regiones, en un contexto de equidad y postconflicto.
            
Con una concepción distinta de planificar las ciudades, dicha política nacional contempla seis ejes y objetivos para fortalecer el sistema: de: visión sostenible y crecimiento verde, conectividad física y digital, productividad, calidad de vida y equidad, financiación adecuada y eficiente y coordinación y gobernanza.

“Esta es una política de largo plazo para aprovechar de la mejor manera los beneficios de las aglomeraciones y la urbanización, y es un instrumento para cerrar brechas regionales en materia de equidad y pobreza”, sostiene Simón Gaviria Muñoz, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Este sistema de ciudades, que responde a los postulados del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 ‘Prosperidad para Todos’, está soportado en un completo análisis y diagnóstico del proceso de urbanización en Colombia, realizado por la Misión de expertos nacionales y extranjeros contratada por el DNP con el apoyo de ONU-HÁBITAT.

Colombia, país urbano  

El Sistema de Ciudades está compuesto de 56 ciudades, de las cuales 18 son funcionales y 38 uninodales. En su conjunto la población total suma cerca de 30 millones de personas (65% de la población total del país) y su población urbana supera los 27,5 millones de personas, lo que representa el 80% de la población urbana de Colombia.

Las 18 ciudades funcionales comprenden una población urbana de 22,4 millones (a 2010) e incluyen 113 municipios, que representan el 81% de la población del sistema. De estas 18 funcionales o aglomeraciones, 14 giran en torno a ciudades capitales.

El conjunto de 38 ciudades uninodales abarca una población de 5,1 millones (2010) y se compone por: 16 ciudades con más de 100 mil habitantes, de las cuales 10 son capitales de departamento, 8 capitales de departamento con menos de 100 mil habitantes y 14 ciudades con importancia funcional subregional con menos de 100 mil habitantes.
  
A partir del actual Sistema de Ciudades surgirán nuevas formas de organización denominadas ejes y corredores urbano-regionales. Se han identificado 10 configuraciones agrupadas bajo tres tendencias:

-Ejes que se caracterizan por la asociación de ciudades uninodades a una aglomeración principal: Medellín-Rionegro; Cali- Buenaventura-Palmira-Tuluá; Bucaramanga-Barrancabermeja.

-Ejes que se conforman por la sucesión de ciudades compartiendo servicios en un encadenamiento funcional y económico (Caribe; Cafetero; Boyacá; Apartadó-Turbo; Montería-Sincelejo).   

En 2050, 56,2 millones de habitantes en urbes

Las ciudades han pasado a jugar un papel de significativa importancia, al punto que hoy Colombia es altamente urbanizada, lo que muestra que el 76% de la población está asentada en territorio urbano. Cuenta con 41 ciudades de más de 100 mil habitantes y 4 con más de un millón.

Las proyecciones indican que para el año 2050 la población que vivirá en centros urbanos alcanzará los 52,6 millones de habitantes, lo que equivale al 86% de la población total proyectada. Se estima que para ese año el país tendrá 69 ciudades con más de 100 mil habitantes y 7 con más de 1 millón.  

Ese crecimiento poblacional proyectado demandará servicios ecosistémicos (agua, aire y biodiversidad), suelo, vivienda, transporte, alimentos y servicios públicos y sociales, lo que exige que el país sea cada vez más sostenible ambientalmente y socialmente inclusivo.

“Las ciudades como motor del crecimiento del país y como fuente de servicios e infraestructuras a las regiones aledañas, deben constituirse en líderes naturales del desarrollo y de la sostenibilidad económica, social y ambiental”, afirma Gaviria Muñoz.

El sistema de ciudades facilita el acceso a los servicios públicos, contribuye a la reducción de la pobreza y mejora la calidad de vida. El DNP lo considera como una herramienta para aprovechar mejor los beneficios de la urbanización y de la aglomeración, y que también redunda en la integración regional

Ciudades, motor del crecimiento

Las actividades en los centros urbanos han aportado en los últimos 50 años más del 50 % del crecimiento del PIB nacional, de acuerdo con un estudio del Banco Mundial de 2010.

Actualmente, el 85% del PIB nacional se genera en las ciudades, lo que pone en evidencia una relación fuerte y positiva entre el nivel de urbanización y la riqueza per cápita de los colombianos.

La dinámica de las ciudades que muestran en su población y su territorio hacen necesario que los procesos de planificación y gestión en los diferentes niveles y la orientación que se de a las relaciones entre las zonas urbanas y rurales, tengan como objetivo central la sostenibilidad integral.

En esa dirección, las políticas sectoriales y territoriales se deben articular y orientar a responder las necesidades que sobrepasan los límites político- administrativos de los municipios bajo una visión de sostenibilidad y complementariedad a largo plazo.

Las ciudades como motor del crecimiento del país y como fuente de servicios e infraestructuras a las regiones aledañas, deben constituirse en líderes naturales del desarrollo y de la sostenibilidad económica, social y ambiental.

Así mismo deben marcar la pauta en los procesos que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los habitantes y la productividad y competitividad de todo el territorio.  

Bono demográfico

- Colombia es un país heterogéneo y diverso. El nivel de desarrollo y necesidades de inversión en Bogotá y Medellín son muy distintas a las que pueden tener ciudades como Quibdó o Cúcuta. Igual ocurre cuando se analizan las ciudades a partir del estado del bono demográfico en que se encuentren. 

- La Misión de Ciudades del DNP realizó un trabajo de categorización de las ciudades colombianas con el propósito de entender las problemáticas de los territorios y construir políticas públicas diferenciales. 

- Se realizó un análisis multidimensional para las ciudades con base en siete dimensiones: estructura demográfica, situación del mercado laboral, educación, salud, pobreza monetaria, pobreza multidimensional y desempeño institucional. 

- El análisis se concentra en las 23 principales ciudades de Colombia[1] y sus respectivas áreas metropolitanas en los casos en los que existe conurbación. 

- Se utilizó el método de clústeres jerárquicos para agrupar las ciudades según el grado de similitud en cada una de las siete dimensiones. Como resultado de este ejercicio, se conformaron los siguientes grupos de ciudades:

Las ciudades ‘mayores’ (Bogotá, Medellín, Manizales, Pereira, Bucaramanga, Tunja) presentan el bono demográfico más avanzado, con mayor dependencia demográfica de mayores de 65 años y mayor velocidad de envejecimiento. Requieren: desarrollos en calidad de la educación, desarrollos en el mercado de trabajo, programas de cuidado, particularmente con adultos mayores, y atracción de jóvenes para prolongar el bono.

Las ‘ciudades “maduras’ (Cali y Armenia) presentan un bono demográfico relativamente avanzado, con tendencia fuerte al ‘envejecimiento’; sus niveles de desarrollo social son relativamente altos. Requieren: consolidar los servicios sociales, mejoramiento de la calidad de la educación, algunos rezagos críticos de cobertura en educación media y superior. Fortalecimiento institucional de atención, desarrollar programas de cuidado para adultos mayores.

Las ciudades ‘adultas’ (del sur) (Ibagué, Neiva, Popayán y Pasto) están en pleno bono demográfico, con necesidad de crecimiento y ahorro. Sus niveles de desarrollo social son relativamente altos, con fortalezas en salud, educación y coberturas de servicios públicos. Son ciudades bastante conectadas con la economía rural. Requieren: consolidar los logros sociales (educación), desarrollo del mercado de trabajo, con mayor calidad (formalidad, productividad), lograr mejores resultados en pobreza e iniciar programas para el adulto mayor. 

Las ciudades ‘grandes y jóvenes’ (Cartagena, Cúcuta AM, Barranquilla AM y Villavicencio) presentan altas tasas de dependencia demográfica, especialmente de menores (el bono apenas comienza). Son dinámicas, con importantes deficiencias sociales, al igual que en calidad educativa, alta informalidad laboral, y niveles de pobreza entre intermedios y altos. Requieren: superar los déficits sociales, fortalecimiento institucional, en particular programas que buscan superar la pobreza. Reducción del déficit en vivienda y servicios públicos (excepto Barranquilla). Definir rutas productivas y de empleo.

Las ciudades ‘adolescentes’ (Sincelejo, Florencia, Montería, Valledupar y Santa Marta) han iniciado el periodo de bono demográfico. Todavía presentan altas tasas de dependencia de menores. Con logros en algunas metas mínimas, presentan intensos problemas de pobreza ciudadana y económica, y déficit de vivienda y servicios públicos, así como problemas de mercado de trabajo. Requieren: acelerar cumplimiento de logros mínimos en servicios y capacidades sociales. Universalidad. Es posible anticiparse al aprovechamiento de bono (atención al menor, educación y mejoramiento del empleo).

En las ciudades ‘embrionarias’ (Riohacha y Quibdó) no ha iniciado el bono demográfico. Tienen altas tasas de dependencia de menores. Su desempeño en derechos y condiciones sociales es muy precario y no alcanzan las metas mínimas. Requieren: alcanzar metas mínimas de universalidad del desarrollo social (salud, educación, vivienda, servicios públicos), hasta llegar a promedios urbanos de hoy. Inversión importante en primera infancia, educación y servicios públicos.

En resumen, los cambios en la dinámica demográfica y en la estructura etaria, implican cambios en las demandas sectoriales. Por consiguiente, las políticas públicas requieren ajustes para que respondan a la demanda diferenciada de servicios de educación, salud, protección social y cuidado de personas dependientes.  
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