​​​​DNP advierte que se avecina colapso de movilidad en las principales capitales

                                    • ​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​Un millón de nuevos vehículos ingresarán en los próximos tres años a las calles de las grandes ciudades. Colombia pierde cerca del 2% del PIB al año a causa de los trancones. Un colombiano pasa 20 días al año montado en un bus y la duración de un desplazamiento está en hora y media en promedio.    
​​Frente a la crisis de la movilidad urbana que viven las principales ciudades del país el Gobierno pondrá en marcha estrategia para promover los medios de transporte no motorizados: viajes a pie, en bicicleta e intermodalidad para los desplazamientos.

Los costos de los trancones que se viven a diario en las vías de las principales ciudades del país representan pérdidas gigantescas para los colombianos, y las cifras que giran en torno a ese fenómeno son alarmantes, eso sin hablar de temas como la calidad de vida de los ciudadanos y la contaminación ambiental.

Según un estudio hecho por un consultor externo del Departamento Nacional de Planeación (DNP), un colombiano promedio pasa el equivalente a 20 días al año metido en un bus, lo que refleja el drama de la situación de movilidad en el país.

En efecto, según el experto Darío Hidalgo, miembro de Global Green Growth Institute -entidad internacional que apoya programas de desarrollo en países emergentes- un colombiano pasa, en promedio, 480 horas al año metido en un bus, que si se contabilizan en términos de dinero por horas trabajadas representarían ingresos económicos importantes para cada persona.

Según el estudio -que sirvió como diagnóstico para la formulación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo- en Bogotá se pierden anualmente siete millones de horas, mientras que en el resto de las principales ciudades la pérdida es de cuatro millones de horas en promedio.

Un lapso normal de traslado entre la casa y el trabajo es de 30 minutos y todo exceso por encima de esa media es tiempo perdido, señala el estudio. Si se mide por horas perdidas por culpa de los trancones, el fenómeno es evidente en ciudades como Bogotá.

"El traslado promedio de Bogotá es de 67 minutos, es decir, que la gente gasta 37 minutos por día por encima de esa media y eso se multiplica por el universo de la población laboralmente activa. En el caso de Bogotá se concluyó que son 7 millones de horas perdidas y para el resto del país 4 millones de horas, dice Hidalgo".

Como si fuera poco -según el estudio contratado por Planeación Nacional- en Colombia se pierde el 2 por ciento del PIB al año por efecto de los trancones, cifra que equivale a unos 16 billones de pesos, es decir, más de lo que costará la primera línea del metro de Bogotá, valorada en 15 billones de pesos, y casi el equivalente al presupuesto de la capital del país para el 2015 de $17 billones.

Simón Gaviria Muñoz, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), dice que la situación de los trancones tiende a empeorar en todas las regiones del país, pues con base en cifras del propio sector automotor, en los próximos tres años alrededor de un millón de nuevos vehículos estarán buscando espacio en las calles de las ciudades y no hay estrategias claras de ampliar la infraestructura vial de las principales capitales. En otras palabras: habrá más carros en las mismas calles.

Este millón de carros nuevos que entrarán en circulación en un lapso de tres años conforman una fila en línea recta que cubre un viaje entre Bogotá y Buenos Aires (Argentina), ciudades entre las que hay 4.600 kilómetros de distancia.      

Solo para este año se estima que unos 320.000 nuevos vehículos terminarán por entrar a las calles de las ciudades colombianas.

Hace más de una década, cuando empezaron a funcionar los Sistemas de Transporte Masivo se aseguró que contribuirían a mejorar la movilidad y los tiempos de viaje. Sin embargo, la tasa de motorización (carros y motos) ha aumentado de manera acelerada, generando el caos vehicular que hoy padecen las capitales colombianas.

Las cifras más recientes hablan de que en Colombia hay más de 4,5 millones de carros y motos particulares. De esa cifra, 1,7 millones son automóviles y, 2,8 millones son motos.

Este crecimiento se atribuye a la respuesta de los distintos sectores productivos a las medidas de restricción de la circulación de los vehículos particulares y taxis como el pico y placa.

Actualmente, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Pereira-Dos Quebradas y Bucaramanga, cuentan con el sistema de transporte Bus Rápido (articulados), que moviliza cerca de tres millones de pasajeros al día, de los cuales dos millones se registran en Bogotá (TM y SITP).

Para poner en marcha estos megaproyectos, el gobierno ha aportado desde 2002 aproximadamente 7,3 billones de pesos y tiene previsto girar recursos adicionales por 7,9 billones hasta 2020 para replicar el modelo de estos sistemas en diferentes ciudades para coadyuvar en la solución del problema de movilidad. 

Es evidente que desde la implementación, en el 2002, de la Política Nacional de Transporte Urbano (PNTU) las condiciones de movilidad en las ciudades con sistemas de transporte público han cambiado y su transformación se puede medir en la variación de la intención de uso de este transporte en las capitales.

El análisis para elaborar el Plan Nacional de Desarrollo muestra que mientras en 2002 -cuando se pusieron en marcha los sistemas masivos y estratégicos en varias ciudades- el 73 por ciento de los ciudadanos tenía la intención de usar el transporte público, en 2012 la cifra bajó al 51 por ciento, y hoy puede ser más baja. Tendencia contraria se dio en la intención del uso del vehículo particular, pues se pasó de 18 al 29 por ciento.

Los expertos advierten que si se mantiene esta evolución, en los próximos 10 años en las ciudades habría tanta gente movilizándose en medios privados como públicos de transporte, lo cual generará condiciones de congestión y contaminación insostenibles.

Cifras del DNP muestran que en el caso de Bogotá, la tasa de vehículos es de un carro por cada seis habitantes, igual a Santiago de Chile, pero inferior a ciudades como Buenos Aires y Caracas, donde el promedio es un carro por cada tres habitantes. En países de Europa el número de vehículos es de 1 por cada 1,5 habitantes.

Eso implica que la industria automotriz tiene un espacio importante para crecer en Colombia y no desaprovechará esa oportunidad.

Frente a este panorama, el Gobierno pondrá en marcha una ambiciosa estrategia para que los servicios de transporte ofrezcan acceso a todos los colombianos, priorizando los modos sostenibles y brindando cobertura con tarifas que permitan al usuario subirse a sistemas de calidad.

El propósito es que el ciudadano se constituya en el eje de intervención de la política sectorial de transporte urbano para avanzar en la implementación de sistemas de transporte de calidad, incluyentes y que faciliten el acceso a bienes y servicios de manera equitativa para todos los colombianos, según el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 'Todos por un nuevo país'.

"La gran meta es lograr que la mayor cantidad de gente posible en estos cuatro años pase del transporte privado y de la moto al transporte público y a modos sostenibles como la bicicleta y viajes a pie", asegura el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria Muñoz.

El Plan Nacional de Desarrollo tiene además un enfoque de 'Crecimiento Verde', donde el transporte público juega papel fundamental en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, y en esa dirección prioriza la implementación de sistemas no motorizados.

No obstante, la red de ciclorrutas en el país es muy precaria. Aún no hay una política pública del uso de bicicleta como medio de transporte alternativo sostenible y la construcción de estas vías resulta insuficiente en las ciudades donde operan los sistemas de transporte masivo.

Bogotá, con 350 km. y Medellín con 28 km., son las ciudades más avanzadas en la implementación de estos espacios para bicicletas que se comparten para transporte y recreación. Medellín tiene un sistema de bicicletas públicas que busca un cambio de comportamiento frente al transporte no motorizado.

En Cali opera una ciclopista de 11 km. de longitud, que tiene poca utilización. Según el POT de la ciudad se proyecta construir 120 km. en los próximos cuatro años, mientras Metrocali propone 193 km. ligados al sistema masivo de transporte. En Bucaramanga no existen las ciclorrutas pese a que se han propuesto para alimentar a Metrolínea.

Ciudades como Pasto, Montería y Valledupar están en proceso de construir ciclorrutas para promover el uso de la bicicleta como modo de transporte con ventajas ambientales y sostenibles. Neiva y Barranquilla también tienen planes para habilitar ese tipo de vías que contribuyan a resolver el caos de movilidad.

Calidad en servicios de transporte, eje de la movilidad

De acuerdo con las evaluaciones expost adelantadas por el Departamento Nacional de Planeación a los SITM, se evidencian ahorros de tiempo de viaje, reducción de accidentes y emisiones de gases efecto invernadero y una mejora en los estándares de calidad en la prestación del servicio.

"Sin duda estamos frente a unos sistemas que han sido exitosos, que han generado rentabilidad social, que muestran que las inversiones en el transporte público fueron acertadas, pero que tiene retos por delante y en eso estamos trabajando", afirma Dimitri Zaninovich, director de Infraestructura y Energía Sostenible del DNP.

 

En esa dirección, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 tiene como objetivos priorizar los modos no motorizados y el transporte público, culminar los proyectos de Sistemas Integrados de Transporte Masivo (SITM) y de Sistemas Estratégicos de Transporte Público (SETP) y asegurar la sostenibilidad de los mismos.

Además contempla el apoyo a la organización de la movilidad en ciudades pequeñas, aumentar la cobertura nacional de los sistemas de transporte y realizar acciones para reducir la accidentalidad.

Para la financiación de los sistemas, que hace parte de la estrategia del PND para que el transporte público de calidad sea el eje estructurador de la movilidad urbana, se podrían contemplar -como fuentes complementarias- el cobro por congestión, por estacionamiento y valorizaciones y plusvalía.

Lo que se busca con los recursos generados a través de estas nuevas fuentes, cuyo manejo queda en manos de los municipios, es cubrir los costos de operación, administración, mantenimiento, reposición de equipos y beneficios en la tarifa para los usuarios, garantizando sistemas sostenibles.

Se establece también, que previo estudio técnico sobre la capacidad de pago de los usuarios del sistema de transporte público, los municipios en los que se pongan en funcionamiento los SITM y SETP puedan otorgar subsidios a la operación de dichos sistemas.

Igualmente se impulsarán esquemas de APP que permitan la construcción, operación y mantenimiento de proyectos de infraestructura dedicada al transporte urbano de pasajeros.    

Los atascos de cada día    

La movilidad ha colapsado en las principales capitales del país (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla) como consecuencia de los trancones, el crecimiento del parque automotor, la motorización y la falta de vías e infraestructura.

El caso más relevante de la crisis de la movilidad urbana es Bogotá. Con más de 15.000 km. de malla vial, la capital cuenta apenas con 350 km. de ciclorrutas. Una de las metas a futuro es construir 145 km más de ciclorrutas y concluir en 2015 la implementación del SITP, que hoy está en 64,7 por ciento de las rutas.

Por las vías de la capital del país circulan cerca de 1'400.000 vehículos particulares; más de 100.000 públicos, 15.000 automóviles oficiales y casi dos millones de motocicletas, según las cifras que maneja el Registro Distrital Automotor (RDA).

A partir del 2002 ha sido notorio el aumento del parque automotor de la ciudad, que se ha incrementado en más del 100 por ciento, cifra que no es consecuente con la poca ampliación y construcción de nuevas vías para mejorar la movilidad.

La velocidad promedio en Bogotá para los desplazamientos está hoy en 19,3 km/hora. Esta cifra muestra que disminuyó en 15 por ciento con respecto a la velocidad del 2007. Los bogotanos en promedio demoran una hora y media en desplazarse dentro de la ciudad.

En otras capitales como Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla, la velocidad promedio está en 23 km/hora, de acuerdo con las mediciones del Ministerio de Transporte y las Secretarías de Movilidad. El transporte público es el medio más utilizado para movilizarse, seguido del carro particular y de la bicicleta y a pie.

La mayor duración de un viaje en bus afecta el bienestar de las personas, que tienen que comenzar sus jornadas diarias en la madrugada para poder llegar a tiempo a sus sitios de trabajo o estudio. No pueden volver a sus casas en horas de almuerzo porque la mayor parte del tiempo lo gastan 'metidas' en los buses.

Al regresar de la jornada diaria se demoran más de una hora en llegar a sus hogares, lo que les hace perder tiempo y espacios para compartir en familia.

Las empresas también se ven afectadas por los trancones que se registran a diario, pues se retrasa la llegada de los trabajadores, lo que afecta la productividad.

Impacto en la calidad de vida

Los costos del trancón para los colombianos también se ven reflejados en su salud física y mental. Literalmente los ciudadanos están hoy padeciendo un ataque de nervios por causa del caos de la movilidad en sus ciudades.

Según el estudio 'La carga por las enfermedades no transmisibles en Colombia', del Ministerio de Salud, en el 2010 murieron 209 personas, asociadas a enfermedades prevenibles como consecuencia de la contaminación ambiental que desencadena la congestión vehicular.

Otros impactos grandes tienen que ver con la accidentalidad y la mala calidad de aire que genera enfermedades respiratorias. Según Medicina Legal, en 2013 fueron 6.219 las personas que murieron por accidentes de tránsito, lo que se traduce en una tasa de 13 personas por cada 100 mil habitantes. De estas muertes, en las ciudades se produjo el 60%, que equivale a 3.726 muertes.​

Ante la situación de movilidad cada vez más crítica que viven las principales ciudades, el estrés y el mal genio de los colombianos ha disparado las consultas médicas. Aunque no hay cifras consolidadas sobre el impacto de los trancones, lo cierto es que las consecuencias en la salud se asocian a alteraciones del sueño, cambios en sus comportamientos colectivos y aumento de enfermedades respiratorias por la polución del aire.

Según el diagnóstico del DNP para elaborar el PND, el 30% de la población colombiana camina como medio de transporte y el 8% utiliza la bicicleta para este fin, más como una necesidad de movilización que por iniciativas propias o gustos particulares, siendo los hombres los que lideran esta tendencia.

Las metas del Gobierno en actividad física (150 minutos semanales en adultos) a través del transporte activo tiene el potencial de reducir el riesgo de muerte prematura entre el 19% y el 50%, mientras desplazarse en bicicleta al trabajo reduce la mortalidad prematura en 40%.

Estrategia verde

Cifras del Ministerio de Transporte al 2014 avaladas por el DNP, señalan que el transporte urbano en automóviles particulares y motos genera el 21% de las emisiones de GEI (gases efecto invernadero), mientras el transporte público colectivo es responsable del 15%.

La presencia de dióxido de sulfuro (SO2) en la polución del aire, aumenta los síntomas y reduce la calidad de vida y la capacidad pulmonar en pacientes asmáticos. El monóxido de carbono producido por los vehículos, incluso en dosis bajas, afecta el transporte de oxígeno en el organismo, produce alteraciones neurológicas, y el ozono reduce la función pulmonar.  

Ante esta situación, el Plan promueve el uso de medios más sostenibles, que generen beneficios a la población en términos medioambientales, facilidad en el acceso a zonas difíciles de las ciudades y que contribuyan a la economía familiar, la salud física y mental, y mejoras en la calidad del entorno urbano.

En el marco de la estrategia de Crecimiento Verde que contiene el PND, se priorizará el acompañamiento y cofinanciación de sistemas de transporte público que comprendan acciones dirigidas a incrementar, privilegiar y regular el uso de modos no motorizados.

 

Igualmente se impulsarán estrategias para lograr esquemas de movilidad más eficientes como el teletrabajo, uso de combustibles limpios, viajes en carro compartido, entre otras, y se apoyará la implementación de infraestructura para facilitar la intermodalidad con medios no motorizados.

En ese sentido, como condición para los desembolsos de los sistemas de transporte cofinanciados por el Gobierno se exigirá la aplicación de medidas complementarias para el uso adecuado de la infraestructura y la búsqueda de un cambio que permita potenciar los modos no motorizados y el transporte público.

La conectividad debe garantizar el uso eficiente de recursos como la energía y la mitigación de sus impactos ambientales. Según proyecciones para Colombia, el transporte será uno de los sectores de mayor demanda energética, muy alejada de la de agricultura, el comercio y el uso residencial.

Para alcanzar la equidad, uno de los principios rectores del Plan Nacional de Desarrollo, la prestación de servicios de transporte está orientada a la consolidación de ciudades que ofrezcan acceso a todos, priorizando los modos sostenibles y brindando cobertura con tarifas que le permitan al usuario 'subirse' a sistemas de calidad.

"El propósito es que el ciudadano se constituya en el eje de intervención de la política sectorial de transporte urbano para avanzar en la implementación de sistemas de transporte de calidad, incluyentes y que faciliten el acceso a bienes y servicios de manera equitativa para todos los colombianos", afirma Simón Gaviria.​



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​Al año, colombianos tardan el equivalente a 20 días en trancones

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Un colombiano pasa cada año 480 horas montado en un bus por trancones​